Berger,
1068 afirma
“Si el artista aclara el color para expresar la
luz y lo ennegrece para expresar la sombra, no tiene más que un modelado
incompatible con la pintura en tanto no los integre en la superficie por una
serie de compensaciones de equivalencias plásticas. Lejos, pues, de que el
objeto dicte sus sombras, como ocurre en la realidad, es él por el contrario,
quien se somete a ellas”. pág. 50
Para dar las sombras en pintura
no es suficiente oscurecerlo con negro o un color oscuro. Hay toda una gama de
matices dentro de la propia sombra.
En
el tercer ejercicio se amplía la paleta al negro.
“Cuando oigo decir que en la
naturaleza no hay negro, pienso que en realidad el negro no existe tampoco, si
se quiere, en el color.
Sobre todo, no hay que caer en
el error de creer que los coloristas no emplean el negro, porque es evidente
que desde que el negro entra en la composición con elementos azules, rojos o
amarillos, éstos se vuelven grises, ya sea rojo profundo, amarillo o azul
grisáceo. Encuentro especialmente que no
puede ser más interesante lo que Ch. Blanc, en ‘Artistas
de mi tiempo’ dice de la técnica de Velázquez, en la que las sombras y los
semitonos consisten por la mayor parte en grises
fríos e incoloros, donde el negro y un poco de blanco son los elementos
básicos. Sobre este medio neutro e incoloro, el más pequeño matiz, por ejemplo,
resalta y está hablando”. Van Gogh, Vincent, pág. 122.
